1. Mide el punto de partida
Juega en la misma zona y anota FPS, tirones, uso de CPU/GPU, temperaturas, resolución y calidad gráfica. Cambia una sola cosa cada vez y repite una escena comparable.
- Comprueba actualizaciones de Windows y de la GPU en fuentes oficiales.
- Cierra solo aplicaciones que reconozcas y no necesites durante el juego.
2. Revisa las aplicaciones de inicio
Los programas que arrancan con Windows pueden usar memoria o CPU en segundo plano. Abre el Administrador de tareas o Twester → Herramientas → Programas al inicio. Revisa el nombre y el editor; desactiva solo lo que no necesitas al iniciar sesión. Desactivar no desinstala: aún podrás abrir el programa manualmente.
- No desactives a ciegas seguridad, audio, touchpad, gráficos, sincronización ni controladores.
- Si no reconoces una entrada, investiga su editor o sitio oficial.
3. Comprueba opciones de juego y gráficos
Windows incluye Modo de juego y, en Windows 11, opciones gráficas para algunos títulos. Twester agrupa ajustes compatibles como Modo de juego, programación de GPU acelerada por hardware y optimizaciones para juegos en ventana. Su disponibilidad depende de Windows, hardware y GPU; algunos cambios requieren reiniciar el juego o el PC.
- Prueba primero resolución, límite de FPS y calidad gráfica del propio juego.
- Las optimizaciones de Windows 11 para juegos en ventana se aplican a títulos DirectX 10/11 en ventana o ventana sin bordes; no son universales.
4. Valora energía y temperatura
Un perfil de mayor rendimiento puede aumentar consumo y temperatura, sobre todo en portátiles. Úsalo conectado a corriente, vigila la temperatura y vuelve al perfil anterior si el equipo se calienta demasiado.
- El modo Máximo rendimiento de Twester aplica un grupo recomendado y crea antes un punto de restauración cuando Windows lo permite.
- Lee los cambios y confirma solo si te convienen.
5. Conserva una forma de volver atrás
Antes de aplicar varios cambios, crea un punto de restauración o una copia disponible en Twester. Las optimizaciones reversibles se pueden revertir; borrar archivos, aplicaciones o puntos de restauración es distinto y puede no ser reversible.
- Mide el resultado después de cada cambio.
- Si no ves una mejora repetible, restaura el valor anterior.
En resumen
El mejor ajuste es el que puedes medir y revertir. Si no observas una mejora repetible, conserva la configuración más estable.